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sábado, 21 de marzo de 2015

SI MIGUEL ÁNGEL ERA GAY ¿PORQUE AMABA A VICTORIA?



      Del Buonarroti podemos disputar si era revolucionario o papal, valiente o cobarde, artistazo o provocador... Pero, entre nosotros, ¿a que una viborilla esta ahi, aguijoneandonos a que primero nos aclaremos de si era gay?
     Envidia dan los leonardescos; Da Vinci si que lo tenía claro con Salai. En cambio, de Miguel, cuantos más testimonios tenemos de su vida, más profundo es el pozo en el que se nos esconde la realidad de su alma. Empezando por la adolescencia -¿por dónde si no?-, poetizó el meneo del dije sobre el pecho de una princesita del palacio Médicis, tan a pura hormona,que es difícil pensar que estuviese fingiendo. Uno-cero. Pero vinieron los años y con ellos los chantajes -si, eso- que le hacían unos chaperos llamados Cechino o Febo. Empate a unos. Interim aparecieron síntomas de sífilis ( y no es muy segura la teoría que sostenían ciertos cardenales de que la enfermedad se atrapaba en las pilas de agua bendita). En el Caribe había once mil vírgenes y en Roma el mismo número de putas. Dos-uno. Ya en la madurez irrumpió un aristócrata rubio en su vida, Tomás, y Miguel se creyó obligado a pedir perdón a "mister belleza perfecta" por no haberle conocido antes. Hay quien dice que esta era una relación platónica, dado que el rubio era un hombre de familia, de gran familia. Aún así, dos a dos.
   Vamos a los penaltis. Si Jacques ya cree siempre que uno es lo que quiere ser ¡que menos que pensarlo de Miguel Ángel que se pasó la vida reflexionando sobre el sentido de su existencia! Pues bien, el florentino nos dejó más de cinco mil poemas que exudan un amor apasionado, desesperado, por Vitoria Colona, teóloga, poetisa, grande de Italia. Morena a lo Julio Romero de Torres. Y no pienses en un amor blanco; los week end compartidos en Orvieto han dejado un escandalizado rastro en la correspondencia de la época.
   A todos nos gustaría un resultado tajante, por goleada; pero, a pesar de haber tenido que recurrir a los penaltis, Jacques tiene la íntima convicción de haber resuelto el partido.
   
   Si quieres mas detalles, (como los regalitos que se intercambiaban -no eran flores, eran miguelángeles-) vas y te lees Il Braguettone de Enrique Rajoy, que se para más de lo que debiera en esas chuminadas.

domingo, 1 de febrero de 2015

NELO, ÁNGEL DE LA DESTRUCCIÓN


-NELO, ÁNGEL DE LA DESTRUCCIÓN-

       
     
         Existen diversas razones para matar a Dios. Que no se crea en él, que sea perjudicial para los negocios, que se proponga su suplantación por otro más puro y flamígero. El deicida encontrará siempre más de un buen motivo. Por añadidura, tendrá un buen corro de seguidores. Pero yo no consigo recordar ningún motivo elevado que me haya empujado a cometer tamaña barbaridad. Lo único malo que podría decir de Miguel Ángel es que su última Piedad parece una raspa de sardina. Pero de eso a suprimir al florentino sólo para poder acostarme con mi mujer, existe una gran diferencia. Debo confesar que me tenía harto el voto de castidad que imponía a sus discípulos. Sobre todo porque, una vez que se aclararon los hechos, deduje que, a los únicos a los que se aplicaba, era a Vicenta y a mí. La expresión completa era “convertiros en campeones de castidad, amigos míos”. Hoy mismo estaba dispuesto a acabar con aquella situación. “¡Vicenta di Jacopo!”, exclamé para mis adentros. “¡Espero encontrarte sola en casa!”

viernes, 30 de enero de 2015

VOLTERRA, PATRIA DEL BRAGHETTONE


            Mi excursión a Volterra, acabó siendo un asunto irremediable. Pasa, que estoy obsesionado con el pintor Riciarelli, natural de Volterra, que tuvo que poner braguetas a los impúdicos desnudos de Miguel Ángel. Riciarelli a su vez pintó un fresco bastante chusco en la Trinidad del Monte, y, mientras lo contemplaba, me entraron ganas de saber porqué el tema era una Deposición o descendimiento de la cruz, algo poco frecuente en el renacimiento. Este fue el motivo de que, en el pasado puente de difuntos, me encontrase en la librería M. T. Cicerón que es un sótano cercano a la Fontana de Trevi, leyendo un libro titulado Riciarelli amico di Michelángelo. Me enteré de dos cosas sobre la ciudad de Volterra: lo del espeluznante descendimiento, que dejaremos para más adelante, y que el pintor Riciarelli la llamaba Vola Terra. ¡Una ciudad que vuela, como la de Torrente Ballester! ¡Que se precipita, desciende o cae! Si sois novelistas, sabréis porqué la excursión se hizo irremediable; si no, creo que renunciaré a explicároslo.


IL BRAGUETTONE EN ÚBEDA


            Úbeda y Roma, vidas paralelas, ciudades paralelas. Comparten la gloria de haber albergado un Miguel Ángel y la vergüenza de haberlo destruido. La diferencia está en los motivos: a los revolucionarios de Úbeda, el San Juanito debió parecerles demasiado religioso; al Concilio de Trento El Juicio Universal, demasiado poco.


SANJUANITO: BUONARROTI EN ÚBEDA


PRESENTACIÓN "EL BRAGHETTONE"

            Pocos personajes históricos hay tan denigrados como Daniele Riciarelli, al que cualquier guía de la Capilla Sixtina llamará con desparpajo El Braguetón, por haber adecentado El Juicio Universal de Miguel Ángel, conforme al mandato del Concilio de Trento. Hoy, tras la exposición llevada a cabo en la Casa Buonarroti (Daniele amico di Michelangelo), es también conocido no solo por su poderoso estilo artístico, precursor del manierismo, sino también por haber sido el alter ego de Miguel Ángel. En su peripecia vital, de intensidad creciente, se entrecruzan los destinos de dos hombres tímidos y dos mujeres extrovertidas (Miguel Ángel, el propio Daniele, Vitoria Colona, Vicenta), en el centro mismo de los movimientos tectónicos que han dado lugar a la modernidad: Catolicismo, luteranismo, libertad, puritanismo, inquisición… Daniele (Nelo) llega a Roma en 1527 desde su Volterra natal, obsesionado por el ideal renacentista de la inmortalidad, para lo que sabe que deberá arrimarse al “dios” Miguel Ángel. Su peripecia vital se superpondrá sobre la segunda parte de la existencia del Buonarroti, abismada ante los grandes enigmas ocultas en el alma del Genio ¿se dejo seducir por el luteranismo?, sin desdeñar cuestiones –diríamos hoy- de la crónica rosa ¿a quien prefería el florentino en todos los sentidos, a Vitoria o a Tomaso de Cavalieri? El curioso descubrirá aquí la obsesión por la fama de aquellos personajes, el pánico a la muerte y la vulgaridad casi cómica de algunas de sus reacciones, como las que provocó la llegada de Vicenta a aquel taller de hombres solos.
            En este panorama, un hecho terrible pondrá a prueba aquella amistad. En febrero de 1564 el Concilio de Trento ordena reformar los aspectos eróticos del Juicio Universal, la obra a que, más que ninguna otra, Miguel Ángel ha encomendado su Segunda Vida, la de la fama. Mientras buscan a un artista que se atreva a encargarse de ello, las delaciones y los atentados se sucederán entre los miembros del “clan Miguel Ángel”; de fondo humean las hogueras de la Inquisición. Daniele se verá abocado a una lucha interior entre Dios y dios. El dramático desenlace, en el que tendrá su papel un gran caballo, acabará con la vida de ambos amigos.

            ESTE BLOG nace de la rebelión frente a la injusticia. En la Trinitá dei Montì, sobre las escaleras de la plaza de España, apenas un par de turistas, uno de ellos mascando chicle, lanza un desganado vistazo a la poderosa Deposición del Riciarelli. Unos kilómetros más allá, en la Sixtina, miles de borregos se espachurran simplemente por decir que han estado bajo los frescos del Buonarroti. Ni siquiera sospechan a donde hay que mirar.

            Si consigue elevar un par del peldaños en la escalera de la Gloria al numen inmortal de Richiarelli, este blog habrá cumplido su objetivo.

       Jacques Millot